Una cabaña de cuento en la nieve

En una casita en el bosque como ésta –me imagino la del cuento Hansel y Gretel muy de este estilo– no me hubiera importado pasar esta ola de frío que nos tiene a todos tiritando este mes de noviembre. Parece una casita de cuento y casi lo era cuando fue construida en unos terrenos forestales a principios del siglo XX. Se trata de una cabaña de madera para las vacaciones que, desde el año 1926, permanecía aislada en un bosque de esbeltos pinos de las afueras de Berlín.

Casita de cuento

La simplicidad de su estructura y su ubicación solitaria en este bello paraje fueron mantenidas por los arquitectos que se ocuparon de restaurarla y dotarla de una nueva vida. Se mantuvo su estructura y proporciones y se revistió de un pino teñido de marrón chocolate en el que destacan los amplios ventanales que se abren al paisaje exterior, siempre remarcados por unas gruesas molduras blancas.

Interior de madera

En el interior, se jugó con la altura total de la cabaña creando zonas de altillo y tanto el suelo como las paredes están revestidas con la misma madera de pino pero en este caso pintadas de un blanco impoluto. La combinación de este acabado blanco con la madera en su tono natural, son las únicas concesiones decorativas que se permitieron los arquitectos y que consiguen transmitir la misma serenidad que se respira a través de las ventanas.

Mobiliario sencillo

El gran ventanal que ocupa toda la fachada trasera de la casa corresponde a una galería o zona de estar que se comunica por una ventana a media altura o pasaplatos con la cocina. Esta estancia está amueblada con muebles informales, no olvidemos que es una cabaña de vacaciones, y nada hay más agradable en vacaciones que habitar en casas donde sus muebles sean sencillos y funcionales.

Una butaca de lectura, quizás recuperada o de herencia familiar, una estufa de la firma Dovre, mesas y sillas desparejadas y sobre la mesa del comedor la lámpara de porcelana Lolita de la firma Moooi.Justo y agradable, un poco monacal para algunos, sobrio y minimalista para otros.

La cocina 

Se amuebló con muebles a medida del mismo pino en acabado natural y aprovechando como lugares de almacenaje cada resquicio. ¿No son una gozada todos esos cajoncitos bajo el amplio ventanal...? El punto tradicional lo ponen piezas accesorias pero fundamentales para rematar el conjunto, como los pomos de porcelana y los interruptores, realizados en porcelana negra de Rosenthal y distribuidos por la firma Berker.

Zona privada

En la zona alta se ubicaron dormitorios y baño, continuando con los mismos revestimientos y la misma idea de serenidad decorativa que reina en toda la cabaña. Este es un proyecto del estudio de arquitectura Atelier St de Leipzig (Alemania). Fotos: Werner Huthmacher.