Un mini apartamento acogedor y funcional con notas de color

Este mini apartamento es un excelente ejemplo de como se puede tener una vivienda cómoda y acogedora en pocos metros si se lleva a cabo una buena planificación del espacio. Aunque eso no es todo, también se necesitan ingeniosas ideas decorativas, como las que se han utilizado en esta pequeña vivienda, para que el resultado sea completo. En este caso, el blanco como color base, acompañado de vibrantes notas de color, y una acertada distribución de los diferentes ambientes dan como resultado un piso moderno y luminoso.

De planta cuadrada, un gran cubo central protagoniza la distribución de este mini apartamento. A su alrededor se organizan todos los ambientes: recibidor, cocina, salón, comedor y dormitorio, solo el cuarto de baño, que veremos al final, queda independizado en su interior. En la pared frontal, revestida con un papel simulando tablones verticales, se colocó el televisor y debajo un mueble volado con cinco cajones. Todos los ambientes quedan unificados por un pavimento de madera en tono claro.

En el pasillo que conduce al interior y frente a la puerta de entrada se encuentra otra puerta, pintada en color amarillo, que da acceso al cuarto de baño. Entre las dos, se realizó un armario con puertas de espejo para dar mayor profundidad al espacio. La pared que sigue a continuación se decoró con varios murales simulando árboles verdes, entre los que se intercalaron dos espejos en vertical para dar sensación de amplitud, además de recoger la luz natural que entra por las ventanas.

Al otro lado del cubo se instaló la cocina. Evidentemente es de dimensiones reducidas, pero está perfectamente distribuida. La combinación de muebles blancos con encimera de madera clara es todo un acierto y una solución estupenda para dar mayor sensación de amplitud. A continuación, se colocó la mesa de comedor.

La mesa de comedor separa la cocina de la sala de estar y queda situada entre la ventana de la cocina y la puerta de la terraza. En la pared, un mural de pizarra contrasta con el blanco de los cubos de almacenaje, así como con el verde lima del marco y las patas de la mesa. Un par de sillas de metacrilato en color ahumado completan su decoración.

La zona de estar, que ocupa la parte central de la casa, recibe la luz natural de una pequeña terraza situada en una esquina. De día, esta zona se utiliza como estar y como zona de trabajo; de noche, el sofá se convierte en cama y pasa a ser el dormitorio.

En realidad, ambas zonas se crean a partir de un gran armario empotrado que recorre toda la pared. Por una parte, el armario cuenta con una mesa oculta, que se despliega para trabajar y se esconde cuando no se necesita.

En un hueco de ese mismo armario está encajado el sofá. La pared interior se decoró con un mural de nubes y se colocaron dos estanterías de madera. Por la noche, cuando el sofá se convierte en cama, no es necesario añadir nada, los brazos se convierten en mesillas de noche con lamparitas incluidas.

Para el cuarto de baño, situado dentro del cubo, se eligió una decoración llena de color, con el amarillo brillante como protagonista, incluso el suelo cuentan con lechada amarilla entre las baldosas blancas. Alicatado de techo a suelo, para la ducha se eligió un diseño de teselas a modo de mosaico pixelado. Aparte del amarillo, se eligieron tonos divertidos de naranja, azul y verde para las perillas del mueble del lavabo, los colgadores de las toallas y las alfombras del suelo. El mueble del lavabo se realizó a medida para que pudiera entrar la lavadora.

En este plano, podemos comprobar la excelente distribución del espacio y el trabajo increíble realizado en este mini apartamento por la interiorista Lera Curve, artífice de este proyecto de reforma. Vía: Tréndir.