La casa de una artista

Este singular salón pertenece a la casa de una coreógrafa. Su espíritu artístico, libre y caótico es totalmente incompatible con la palabra orden. Yo la definiría como una auténtica Desordenatrix, y sin embargo, como coreógrafa, es capaz de montar los espectáculos más hermosos con un elenco de 30 bailarinas. Pero ella es absolutamente consciente de su incapacidad para el orden y, por ello, ha decidido ser escueta en la decoración de su casa. Cuantas menos cosas tenga, menos cosas tendrá que ordenar... Lo que sí ha hecho es elegir contadas piezas, que sobrevivieron a las múltiples mudanzas de un país a otro, adquiridas, sobre todo, en NuevaYork, donde vivió una larga temporada. Quizás de ahí le proviene ese gusto tan de la "City" de mezclar colores, formas, estilos y materiales. Como en una coctelera a manos de un experto, el resultado de este eclecticismo es completamente natural, agradable y nos deja un excelente sabor a la vista.

Por supuesto, el escenario no podía ser más fotogénico: un espacioso salón con una pared de ladrillo visto, amplios ventanales a ambos lados y un magnífico suelo de cocobolo (una madera tropical muy escasa y preciada). La mesa de centro es africana, el kílim fue adquirido en una almoneda y la lámpara es de Ikea. El jarrón de Murano sobre la mesa, de más de 50 años, acoge un solitario anturio. Más, sería un exceso.

El comedor apenas se amuebló con lo justo: una mesa de chapa de wengué, acompañada por cuatro sillas vintage, un centro de mesa de cristal mexicano y una lámpara de piezas de nácar. En la pared, una obra firmada por Martín Baltodano.

Un detalle del pequeño mueble que esconde el televisor, un diseño de la artista con motivos indígenas, realizado por un prestigioso ebanista de la zona. Colocado sobre una pared de duelas blancas, contrasta con la colorista obra de Martín Baltodano y el sillón cincuentero.

Del Village de Nueva York proviene este aparador déco de los años 30. Como las buenas escenografías, la decoración de este salón nos deja un mensaje que nos hacer reflexionar: es preferible decorar con poco, pero bueno y original, que con mucho y tener, además, que ordenarlo. Fotos: Decoratrix.