Cajas de vino convertidas en pizarras

Como buena Supermatrix me paso el día ordenando las habitaciones de mis hijos. Aunque intento que ellos también ordenen, no siempre lo consigo y todas las ideas para "hacer desaparecer" y mantener ordenados sus "tesoros" me parecen perfectas. Por ejemplo, los lápices y todos sus asociados: gomas, sacapuntas, ceras, etc. Este  fin de semana me puse a transformar estas dos cajas de vino vacías en dos cajas-plumieres. Me habían sobrado unos restos de pintura de pizarra, de Cuarto Color, tras crearles un zócalo en su habitación. Con ellos pinté las tapas de las cajas y les quité los separadores de madera para hacer sitio para todos sus lápices y demás instrumentos. Les encantó la idea de tener una "pizarra viajera" y se instalan con ella en el salón durante horas y dibujan sin parar.

Les mantuve las asas de cuerda de algodón para que puedan transportarla y ahora mi hijo pequeño anda con su caja a cuestas a todas partes. La lleva al parque, a casa de los abuelos y la esconde debajo de su cama antes de acostarse para que nadie se la toque. Anoche, tras dormirlo, descubrí que además de lápices y tizas ha guardadado otros muchos "tesoros". Y pensé: "misión cumplida". Este fin de semana me agenciaré unas cuantas más y pronto su cuarto parecerá otra cosa. Fotografías: Decoratrix.