Apartamento de 74 m2 en un bajo

Este apartamento de 74 m2 es tan singular e ingenioso que, si bien merece verlo detenidamente por partes, es un gustazo disfrutarlo es su totalidad, sin cortes. Proyectado como un loft en el bajo de un chalet, sus 74 m2 se organizaron como un multiespacio con salón, comedor, zona de trabajo, cocina, dormitorio y baño unidos, y donde se pusieron en práctica interesantes soluciones decorativas para independizar cada espacio. Pasa, la puerta está abierta.

El proyecto de reforma, que llevó a cabo el diseñador Luis Gallego Sanmiguel, consistió en habilitar la planta baja de un chalet. La idea era llevar toda la luz que entra por la fachada de ventanas hasta el fondo, creando un espacio iluminado en su totalidad, gracias a materiales claros y reflectantes que rebotasen la luz.

Nada más entrar, una estantería a base de elementos (interiores de cajón y puertas) de la librería Expedit de Ikea, con la trasera cerrada y ruedas, hace de elemento divisorio y separa visualmente la entrada para evitar que, desde la puerta, se vea todo el interior.

A continuación se encuentra el salón, con un gran sofá con chaise longue y una curiosa mesa versátil, diseñada por el mismo (si quieres saber más sobre esta mesa, pincha aquí). La pequeña silla mecedora RAR, de los Eames, editada por Vitra, y una lámpara original TMC, de Miquel Milà, son los únicos completos de esta zona.

En el amplio espacio del salón, limpio y diáfano, se aprecian las hornacinas iluminadas de la pared. Son los únicos elementos decorativos de los muros, que funcionan como cuadros modernos y que los propietarios cambian cuando desean. Por ejemplo, en esta ocasión, estaban decoradas con ramas de bambú.

Vista general del espacio y las diferentes zonas: salón, comedor y, al fondo, baño y dormitorio. A la derecha, se encuentran la zona de trabajo y la cocina, que os enseñaremos mañana. El mobiliario claro, las paredes pintadas en blanco roto y el suelo de mármol travertino pulido multiplican la luz que entra por las ventanas.

A continuación, se encuentran el comedor y la cocina. El respaldo del sofá sirve para separar visualmente ambas zonas, sin obstaculizar el paso.

Como en toda la vivienda, se eligieron materiales claros y transparentes para que la luz transitara libremente de un espacio a otro. De ahí que los muebles del comedor sean de cristal y metacrilato, con estructura ligera de acero inoxidable.

Justo enfrente del comedor, se encuentra la cocina, a la que se accede a través de una puerta corredera de cristal translúcido mate. Las paredes también se panelaron con cristal translúcido que, junto con los muebles blancos de alto brillo, iluminan un espacio cerrado que no tiene luz.

Las paredes exteriores del cubo donde se encuentra la cocina se panelaron con la estantería Expedit, de Ikea. Sus cuadrículas uniformes y simétricas sirven, además de espacio de almacenaje, de expositor de cuadros y pequeños objetos de anticuario.

Enfrente de la zona del salón se organizó un rincón de trabajo con una singular mesa y una pareja de cubos, que os mostraremos con más detalle en otro post.

El dormitorio y el cuarto de baño forman parte de una continuidad visual, reforzada potentemente por el suelo de mármol travertino que le da uniformidad a toda la decoración.

La zona trasera de la vivienda se destinó a dormitorio, con su cuarto de baño abierto, como el resto de las estancias. Aquí llama la atención el pequeño jardín interior por el que se accede a las otras plantas del chalet.

La zona de descanso está retranqueada en un pequeño espacio, con las puertas del armario revestidas de espejos para ampliar visualmente los metros. Una puerta corredera separa el dormitorio del resto de la vivienda.

Como el cuarto de baño forma parte del espacio destinado a dormitorio, se eligieron sanitarios de diseño para no descuidar el resultado decorativo. Estos son de la firma Duravit. En la esquina, sobre la butaca Wassily de Le Corbusier, un guiño de humor: los retratos clásicos se "enmarcaron" con un garabato pintado sobre el cristal. Los propietarios, de vez en cuando, cambian las "molduras" según el humor del día.

La ducha se cerró con una mampara de cristal translúcido verde, al igual que los paneles de las paredes, recurso decorativo que también se utilizó en la cocina.

El pequeño patio interior, que da acceso a los pisos superiores, se abre en sus tres laterales hacia el comedor, el pasillo y el cuarto de baño, respectivamente. El suelo es un lecho de piedras blancas de río, con un macetero central con agua y piedras, y otro rectangular con ramas secas, únicos elementos decorativos.

Los peldaños de las escaleras son piezas voladas de acero corten que van insertadas en el muro, revestido con pequeñas piezas de mármol. En esta imagen se puede apreciar la continuidad de la escalera hacia las otras plantas, gracias al suelo de cristal que permite el paso de la luz. Precisamente ésta ha sido la seña de identidad de esta vivienda: captar toda la luz posible a través de materiales claros y reflectantes, y pocas piezas de mobiliario muy versátil, que no obstaculizaran el flujo del paso ni de la luz. Fotos realizadas por Decoratrix